Cómo sentirse bien

Saber lo que es moralmente correcto no es suficiente, hay que sentirlo y desearlo, si esto no ocurre difícilmente lo haremos. Los sentimientos y la razón deben ir juntos para así poder formarnos como personas y sobre todo como sociedad.

Desde hace años se está imponiendo el lenguaje de las emociones, cosa que hasta ahora permanecía oculto o más bien ignorado. Seguramente ha sido la misma filosofía la que ocasionó esto, pues no los calificaba sino como “pasiones” . En cambio a los sentimientos les llamaba vergüenza, ira… en definitiva los definía como “cosas que son molestas”. Es por eso que se entendía la ética como dominación y eliminación de las pasiones; y la sabiduría como entendimiento que conseguía frenarlas y erradicarlas. Primero fue el cristianismo y después la filosofía de Kant quienes divulgaron estas ideas de la ética. Precisamente ahora lo que se está haciendo es corregir esta inclinación y alejarse de esas ideas.

La moralidad no se resume sólo en saber lo que está bien o mal, lo correcto o incorrecto, sino también en lo que es bueno creer.

Tener la vida correcta, saber distinguir “lo bueno de lo malo”, saber comprender la vida, no quiere decir que uno es muy inteligente, sólo hay que saber cómo sentirse en cada momento. Más que nada porque si falta el sentimiento, exteriormente se ve como algo externo de la persona, o como obligación, en ningún caso se ve como algo interior.

Una persona con un mínimo de moralidad actúa sensiblemente ante las injusticias, se siente realmente mal por las deshonestidades que consumen a los políticos. Ésta actitud es necesaria para saber distinguir lo bueno de lo malo. El que no tiene inclinaciones morales no tiene pasión por nada de lo que dice, nada le anima por que “vive desmoralizado”. Nada le entusiasma, como no ha admitido en su vida la diferencia de lo bueno y lo malo, vive en la indiferencia.

Todo ser debe obtener la suficiente capacidad de distinguir lo que vale de lo que no, cosa que no deberíamos nunca de dar por hecho pues nunca se termina de aprender.

Aristóteles decía: “ una vida más justa para todos o una convivencia más pacífica”. Aparentemente parece un mismo objetivo, pero … habrá que estudiarlo.

A veces nos enfadamos, ¿realmente nuestros enfados son lógicos? O ¿le damos demasiada importancia a cualquier cosa y estos enfados no son lógicos? Deberíamos analizarnos detenidamente y saber enfadarnos por lo que realmente merezca la pena. Pero, ¿cómo aprender a tener las emociones adecuadas? Nada más sencillo que practicar, practicar y observar.

Lo más importante es sentirnos bien, aprender a hacerlo y mantener este estado, lo que deberíamos hacer sería empezar por nosotros mismos, por nuestra familia, amigos… pero no hay que olvidar que solamente sintiéndonos bien nosotros haremos sentirse bien a los demás.

Dalai Lama: “Sólo existen dos días del año en los que nada puede ser hecho. Uno se llama ayer y el otro mañana. Por lo tanto hoy es el día ideal para amar, creer, hacer, y principalmente, vivir”.

Vanessa Arjona

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Autor: | Categoría(s): Psicología
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